Cuando la vejez, es una buena palabra
Lo primero que viene a mi memoria e imaginación cuando escucho o leo la palabra “vejez”, es la imagen de mi Madre. Ella vivió hasta los 94 años plenamente.
Este calificativo para mi tiene un profundo significado y surge una pregunta:
¿Qué es una vida plena?
Posiblemente cada uno tendrá su propia visión de lo que significa y está bien, en mi caso y la vuelvo a citar de ejemplo, es algo que no creo que muchas personas sean capaces de imitar.
Mi cercanía a ella, hace que ignore otros casos parecidos o similares, de todos modos mi verdad es su forma de ser.
Cuando uno cita la palabra ejemplo, puede referirse a algo imitable, no creo sea así en este caso.
Podría escribir un libro de autoayuda cuyo título sería: “como vivir una vida plena”, posiblemente exitoso aunque inutil.
Digo esto porque pienso que hay comportamientos y actitudes imposibles de traducirse en un método, sería un engaño, como tantos otros.
Creo en la espontaneidad, en lo natural, en lo registrado en nuestra genética, ¿es imitable todo esto?, no lo es.
Se dice que los hijos crecen en un entorno en donde los padres son modelos a seguir, para bien o para mal, ¿está esto comprobado?, probablemente no.
He visto, vivido y observado muchas experiencias de mi Madre, actitudes de ella que he mencionado una y otra vez. Mis hijos la citan y recuerdan.
Haber logrado ese poder sin quererlo, es algo que desearía para mi y para todas las personas de buen corazón, ella lo era.
Los últimos años de su larga vida, a pesar de que su espíritu merecía un cuerpo que la acompañara sin sufrimiento hasta su último aliento, fue una lucha permanente entre el querer hacer y el no poder, aun así lo intentaba con exito.
Cuando se trataba de su familia, el sacrificio no integraba su vocabulario, su gran corazón lo hacía todo, a su manera, pero lo lograba.
Por todo lo dicho, si tengo que mencionar las ventajas de la vejez, solo puedo remitirme a intentar ser como ella, si lo consigo, sería un logro que me haría olvidar las consecuencias del deterioro físico.
Todo el secreto está en mantener un espíritu activo, optimista, agradecer sin esperar retribución, ayudar en lo posible, conservar el buen humor, saber perdonar, aconsejar cuando es requerido, vivir cada dia manteniendo la esperanza como motor para amar la vida y, si se es consciente que se puede vivir con estas normas, no temer a la muerte.

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