Veneno Verde
Martin y Jacobo Kleiman eran hermanos, su padre Saul y su madre Rebeca Mijalovsky, conformaban una familia de agricultores en un pequeño pueblo de lo que hoy es Ucrania.
La mayoría eran judios y cada tanto soportaba las embestidas de Cosacos que los odiaban.
Martin no soportó esta situación y, empezó a juntar ahorros para dejar la familia atrás, ya que no querían emigrar y buscar nuevos horizontes.
Mucho se hablaba de América y las oportunidades que ofrecía, debía decidir un destino, hacia el norte Estados Unidos o el sur, Argentina, optó por esta última ya que el vapor que lo llevaría levantaba anclas dos meses antes.
Una pequeña bolsa de tela apenas se llenaba con sus pertenencias. La esperanza de una vida mejor, un espíritu emprendedor y no poca audacia, completaron su equipaje.
En el largo viaje conoció a Elena Grinauz, ella vivía en un pueblo vecino y, descubrieron que sus anhelos se complementaban.
Ambos viajaban sin tener a nadie que los esperara, tal vez, la necesidad de enfrentar situaciones que entendían sería muy complicadas al principio, hizo que los gratos momentos que compartieron en el viaje, continuarán en la Argentina.
Decidieron quedarse en Buenos Aires, ya que como ignoraban con que se encontrarian, prefirieron optar por lo más seguro
Alquilaron habitaciones separadas en un inquilinato cerca del puerto, era lo más adecuado a sus limitados presupuestos.
Su mundo era la agricultura, eso le dio a Martin una fuerza física notable, que le permitió empezar a trabajar en el puerto como estibador.
Elena consiguió un trabajo lavando copas en un bar cercano.
El tiempo fue pasando, aprendiendo el idioma básico y con ello, obtuvieron mejores trabajos, se casaron, alquilaron una casita en el barrio de Boedo, tuvieron 5 hijos , los dos mayores varones y tres mujeres. Se llevaban poca edad entre ellos.
Se fueron enterando de las guerras en Europa y los dramas de las comunidades judías. Perdieron todo contacto con ambas familias y dedicaron tiempo y esfuerzo a la crianza de sus hijos.
No hicieron fortuna pero tuvieron un buen pasar. El entorno agradable en comparación con sus primeros años de vida en Europa, hizo que la nueva realidad les diera felicidad.
Sus hijos crecieron, se casaron y les dieron nietos
Cada domingo visitar a los “viejos”, se convirtió en una rutina de la que nadie se quejaba, al contrario, allí se celebraban además, las principales fiestas tradicionales judías. Las habilidades culinarias de Elena y la infaltable ayuda de sus hijas creaban una atmósfera agradable.
El estándar de vida de la familia era típico de la clase media Argentina.
La hija menor Elisa, se había casado con Luis, era un buen hombre pero con pocas luces. Sin profesión no tenía estabilidad laboral. Ella no trabajaba porque la crianza de sus tres hijos, no le daba tiempo para salir de su casa.
Sus constantes problemas económicos, la convirtieron en la protegida de sus padres que la ayudaban con lo que podían.
Martin recibe una carta a su nombre, era un sobre comercial escrito en inglés, su nieta Lilian hija de Fany había estudiado el idioma y ejercía como profesora en un colegio secundario.
Vivía cerca de sus abuelos, por eso fue convocada para saber de donde provenía la carta y su contenido.
Se trataba de un prestigioso estudio de abogados de Chicago que le informaba, que Martin era el único heredero de una considerable fortuna y, que debía comunicarse con ellos para conocer más detalles.
Incredulidad, sorpresa e interés fueron las primeras reacciones de los tres, el primero en tomar la palabra fue Martin y dijo:
–¿Será un chiste o un posible error?, tomó la carta y la miró sin poder leerla.
–Abuelo, de quien podría venir esa fortuna, tienes algún pariente que nosotros no conozcamos?- le dice Lilian con interés. Martin se toma la cabeza con sus dos manos, cierra los ojos y trata de pensar.
–Creo recordar que alguna vez nos hablaste de tu familia en Ucrania, ¿sabes algo que pasó con ellos?,- pregunta su nieta.
–Para nada, después que me fui no supe mas de nadie, -contestó Martin con seguridad.
–¿Por qué no llamas al abogado ya que estás aquí?, le dice la abuela Elena a su nieta, después de un largo silencio Lilian habla:
–Tienes razón, ¿ qué hora será en Chicago?,-después de consultar en su teléfono dice:
–Es cerca del mediodía, voy a llamar, - marca los números y le atiende una secretaria, hablan en inglés y, después de una conversación de 15 minutos cortan. Lilian se queda pensativa y dice:
–Ustedes sabían que el otro hermano del abuelo se fue a vivir a Chicago y, con el tiempo creó una gran empresa?
–No, cómo voy a saberlo,-contestó Martin
–Según me dijeron, nunca se casó y dejó un testamento en donde les da instrucciones al estudio para que localicen en la Argentina al único hermano que tiene, y si vive, que reciba el total de la herencia de su fortuna. -Para completar los trámites y verificar la identidad del beneficiario, Martin debía viajar a Chicago.
– Le pregunté de qué cifra estábamos hablando y me quedé helada.
–¿Cuanto, cuanto?,- pregunta Martin
–diez millones de dólares, dice Lilian estupefacta.
–¿Cuanto?, vuelve a preguntar Martin
–Lo que escuchaste Abuelo, 10 “palos verdes”.
Por teléfono le comenta la novedad a sus hijos, la emoción de la familia contagió a todos. Pensaron que sería repartida, ya que ellos solos no podrían gastarlo, eran ancianos, pensar en largos viajes no los entusiasmaba, cambiar la casa que tenía una carga emocional irremplazable, tampoco.
Lilian pidió unos días de licencia para viajar acompañando a Martin. Todo el trámite fue completado y después de pagar gastos y honorarios, transfirieron el importe depositando el dinero en tres bancos de confianza.
Martin y Elena no dejaron de recibir sugerencias de su familia, ellos mismos no sabían qué hacer con tanto dinero. Decidieron convocar a todos y discutir el asunto.
El domingo después del almuerzo, se quedaron sentados en la larga mesa del comedor, Martin y Elena ocupaban la amplia cabecera como era de costumbre, algunos nietos mayores estuvieron presente pero de común acuerdo, sólo serán observadores. Martin tomó la palabra y dijo:
–Nosotros nos quedaremos con la mitad, ya lo heredarán a su debido tiempo, el resto será repartido entre los más necesitados.- No asignarle a quien corresponda una cifra, seria para problema, de pronto todos de una forma u otra, tenían urgencias económicas.
Uno tenía una vivienda a medio terminar, el otro quería cancelar la hipoteca de su departamento que lo asfixiaba, Fany se separaría de su marido y no sabia como mantenerse, finalmente Elisa, siempre necesito la ayuda de los padres.
Martin y Elena, siempre creyeron que sus hijos tenían una buena vida sin aprietos, de pronto recibieron una avalancha de nuevos problemas a resolver.
Martin se levanta de la mesa visiblemente ofuscado y gritando dice:
—¡Basta!, esta maldita herencia me trae más problemas que soluciones,-se va del comedor e ingresa a su dormitorio cerrando la puerta de un golpe. Tras de él, Elena lo sigue balbuceando palabras inteligibles. Viéndolo a Martin acostado en la cama con su brazo tapando los ojos le dice:
–¿Estás bien?, este no contesta
–No vale la pena que te pongas asi, digamos a los chicos que se vayan y la seguimos otro dia, mientras tanto pensamos cómo manejarlo.- las palabras de su esposa hicieron efecto, se para y dice:
–Tienes razón Elena, vamos a pensarlo bien porque asi lo único que vamos a lograr es disolver la familia por un puñado de dolares.-
Entra al comedor y una de sus hijas dice:
–Estás bien papá, nos asustaste.
–No se preocupen, yo estoy bien ahora quiero que se vayan a sus casas y nos volveremos a reunir más adelante, por el momento el dinero no irá a ninguna parte. Juan enojado se para y dice:
–Yo tengo que cancelar la hipoteca si no quiero que me embarguen la casa.- Alberto con voz agitada grita:
–Tengo a los obreros esperándome en la calle para que les pague, antes de continuar con la obra !.
Martin muy nervioso dice:
–Hagan de cuenta que no recibí ninguna herencia, se da vuelta y vuelve a entrar al dormitorio y cierra la puerta con llave.
Las discusiones entre sus hijos y nietos que ya dejaron de ser observadores, solo fue tapada por la música a todo volumen de la radio que Martin tenía en su mesa de luz.
Después de un rato, se hizo silencio, los abuelos salieron del dormitorio y se fueron a la cocina a tomar unos mates para relajarse.
Epílogo
La larga conversación que mantuvieron Martin y Elena entre mate y mate, pretendía ponerle freno a una situación muy peligrosa, para la sana convivencia de sus familiares directos.
Todas las alternativas que plantearon, llegaban a un punto muerto, eran inviables o no solucionan la cuestión.
Elena sugirió una alternativa que se convirtió en una brillante idea que fue aceptada por Martin.
Convertir a su familia en beneficiarios de la herencia, no estaba en las intenciones y deseo de su benefactor hermano. Debían hacerles comprender que solo ellos eran los designados y como lo utilizarían, también era decisión de la que no estaban obligados a compartir con nadie.
Cada hijo, como fue revelado, tenía sus urgencias, ya eran lo suficientemente mayores para resolverlas según sus criterios. Como padres, sentían la necesidad de ayudarlos si quisieran hacerlo, por lo que demostraron en la reunión del domingo, no todos entendían o no quieren entender los problemas planteados por sus hermanos.
Hacer desaparecer la herencia como una solución, era el objetivo.
Cómo ayudarlos sin que les signifique no tener la necesidad de que cada uno, hiciera los sacrificios necesarios para resolverlos sin implicar a los padres, seria lo mas sano para todos.
Si sabían que el dinero estaba disponible, uno u el otro no dejarán de insistir en recibir parte, por eso, decidieron que un escribano fuese el encargado de ejecutar las acciones necesarias, para dar a cada hijo un regalo de cumpleaños de u$s 100.000 y u$s 50.000 para sus nietos.
Ellos se quedarian con u$s 1.000.000 sin que sus hijos lo supieran, para utilizar según su libre albedrío.
Mientras se disponían de fondos, el dinero seria colocado en inversiones seguras para que generen rentas que contribuyan al fondo.
La desaparición física de Martin o Elena, no afectaría el método decidido.
Los importes no serán considerados bienes gananciales ni hereditarios.
El sistema se interrumpe sólo cuando quede extinguido el fondo afectado.
Este caso, pretende dejar en evidencia los efectos negativos que pueden suceder, cuando el dinero se interpone en las relaciones humanas, lo que nos lleva a la conclusión de que solo es “un mal necesario”,
Lo ideal, es que los bienes materiales sean ubicados en la escala de valores, en la posición que no afecte la interpretación de lo que es verdaderamente importante en
la vida.




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