Al General San Martín
El serpenteante camino de ripio, me adentraba en el corazón de la Cordillera de los Andes. Macizos imponentes de rocas, apenas manchados con plantas autóctonas.
Algunos pájaros con sus trinos, interrumpieron ese silencio tan profundo
que parecía un paisaje ya muerto.
Si las paredes hablaran…
Cierro mis ojos, intentando escuchar como ese silencio se transforma en un ruidoso torbellino de pasos. Hombres de uniforme, animales cansados transitando con esfuerzo un camino sin retorno, que los llevaría a la gloria.
Parado sobre una saliente, un caballo blanco de crines largos soporta orgulloso al General San Martín. Que estampa!, que gallardía !, qué desafíos le esperaban !.
Una interminable columna de hombres valientes bajo la atenta mirada de aquel héroe, marchaban a paso firme sabiendo que su misión tenía la nobleza de la palabra libertad.
De pronto aquel ruidoso transitar, se fue alejando hasta que solo el silencio interrumpido por rafagas de viento y trino de pájaros, inundó el paisaje.
Abrí mis ojos, feliz de haber rememorado en mi mente aquella epopeya que cambió la historia.
Había descubierto que si lo deseas, las paredes pueden hablar.





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